Estimado José Agramonte Leyva.!
Realmente no desearía responderle, pues no dispongo de tiempo, ni ánimos para ello, hago una excepción en su caso, pues por su forma de actuar exige una respuesta de este humilde servidor, las cuentas claras salvan a la verdad, más cuando Usted insidiosamente me calumnia de la forma en que lo hace.
Realmente no me importa lo que Usted piensa o pueda pensar y distribuir en la red sobre mi persona, es libre para hacerlo, tengo mi conciencia limpia y muy claro mi rol personal. La vida dirá quien de nosotros le hace el juego a los órganos de la seguridad, si yo con mi honestidad o usted con su difamación.
Sólo deseo decirle, que la libertad y la democracia se construye primero en el corazón racionalmente y no con la pasión – tres malos compañeros están presentes en vuestras palabras: la ignorancia, el fanatismo y la ambición presuntuosa. Con ellos ni la libertad, ni la democracia se puede establecerse, es necesario liberarce a si mismos de esos implantes impuestos por una realidad histórica donde los hombre actuan como bestias brutas.
En cuanto a la ayuda también es libre de solicitarla y que se le otorgue,si alguien quiere hacerlo, como yo soy libre de tener el criterio que tengo sobre la misma, expuesto por mí de una forma honesta y justa a Usted personalmente.
En relación a mi retirada, como hombre libre que soy no supedito a ningún criterio*** de nadie de como yo debo actuar, tengo mi libre albedrío para decidirlo.
En relación a las amenazas por parte de los órganos de la seguridad del estado cubana, Usted tiene la razón, he sido amenazado en más de una ocasión, y he sufrido agresiones físicas incluso intento de asesinato con armas blancas para eliminarme en lugares públicos de Estocolmo, por lo que puedo decir al igual que Martí, que estoy todos los días en peligro de dar la vida por mi patria y mi deber.
En el tintero quedo un pensamiento que viene a adjuntarse a min correo electrónico anterior.
Usted dice, “…eres de la seguridad del estado o
> ellos te tienen amenasados.”
Sí, le reafirmo he sido y soy amenazado por los organos de la seguridad del estado cubana, como le explique en mi correspondencia y a ello hay que agregar cuando Usted dedican manipulativamente a difamarme de la forma inviril que lo hace, y si no lo cree vealo con sus propias palabras “creo que ay que analisar muy bien tu caso.” Como vé siempre estoy siendo amenazado por los organos de la seguridad del estado, por que pienso que esas no son sus palabrar sino las de su oficial rector.
Supongo que tenga el civismo de reenviar a todos y cada uno de sus lectores la presente.
Queda de Usted cordialmente
Henrik Hernández
*** se aclara que nos referimos a las presiones psicologicas por parte del sujeto de marra (José Agramonte Leyva) cuando con acusaciones falsas pretende crear un estado de desconfianza hacia mi persona. Respuesta a un comentario de un tal Enrique, los cuales no se pueden publicar debido a que sus mensajes son automaticamentes clasificados como “spam”
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junio 13, 2009 a las 12:34 pm |
Estimado Agramonte Leyva.
Como ves, tal como le dije, con que claridad le han respondido y sobre todo mire esto que puntualiza Henrik Hernández
“En relación a mi retirada, como hombre libre que soy no supedito a ningún criterio de nadie de como yo debo actuar, tengo mi libre albedrío para decidirlo.
A ni entender, de mi parte no queda mas comentarios, yo solo soy uno mas de este exilio pues cada cual posee y sabe utilizar su libre albedrío.
¿ Ud ha entendido lo que expone en cortas lineas Henrik ?
Sería un placer oír de su parte final.
Muchas gracias a Henrik por su respuesta a tiempo firme y justa a la medida.